A pocos kilómetros de distancia de la capital puntana, es aconsejable realizar un circuito turístico por villas veraniegas en cuyos alrededores se pueden hacer actividades deportivas, safaris fotográficos y cabalgatas. Las Sierras Puntanas están surcadas por ríos, cerros, valles y quebradas que invitan a disfrutar de la naturaleza. La localidad de El Volcán, por ejemplo, cuenta con saltos y cascadas, y El Trapiche tiene un balneario. Otros atractivos son el lago de Potrero de los Funes, el oasis de Nogolí y el embalse de La Florida.

San Luis Capital permite también acceder a las Salinas del Bebedero (a 40 kilómetros), que en épocas invernales se convierte en un desierto blanco.

Estas salinas cubren 5 kilómetros de ancho y unos 15 kilómetros de largo, con un metro de sal acumulado sobre la superficie. En el lugar se halla una planta de procesamiento de sal para visitar. En tanto, la cercana localidad de Balde es el lugar ideal para disfrutar de unas excelentes aguas termales beneficiosas para el tratamiento de malestares reumáticos, obesidad, diabetes, gota y dermatitis.


Parque Nacional Sierra de las Quijadas


Está situado en el noroeste de San Luis y comprende unas 150.000 hectáreas donde se conservan uno de los ecosistemas desérticos de Sudamérica. Su impactante paisaje se compone de muros estratificados en tonos rojizos. Se puede transitar por acantilados, cornisas y terrazas.
Hay restos arqueológicos de la cultura Huarpe y valiosos yacimientos paleontológicos, ya que hace 100 millones de años fue hábitat de varias especies de dinosaurios.
La tierra erosionada por el agua y el viento conformó esculturas naturales, como el Potrero de la Aguada, una sucesión de graderías, acantilados y cornisas.
El parque está habitado por especies animales en peligro de extinción, como el gato montés, distintos zorros, el puma y el guanaco. 


Valle del Conlara


Está enmarcado entre las sierras de San Luis y las sierras de Los Comechingones Es una zona de cerros, surcada por ríos y saltos, donde se pueden desarrollar diversas actividades al aire libre por la benignidad de su clima. Está considerado como uno de los tres microclimas del mundo que provocan mejores beneficios a la salud. Algunas de las localidades más destacables son Villa de Merlo y Toma, esta última capital del ónix y de otros tipos de mármoles.


Villa de Merlo


Situada en el Valle del Conlara, a 200 kilómetros de la ciudad de San Luis, es famosa por su microclima de cualidades sedantes, uno de los mejores del mundo. Destacan sus bosques, arroyos y una rica flora que atrae para pasear y realizar safaris fotográficos. Es una zona que invita, además, al turismo aventura mediante actividades como el trekkingg, rappel o montañismo.
Su microclima está basado en la alta ionización negativa de la atmósfera, que provoca importantes efectos benéficos sobre la salud.
Una de las edificaciones más antiguas en esta localidad es la Capilla de Nuestra Señora del Rosario, de estilo colonial y declarada Monumento Histórico Nacional.
Un paseo obligado es el Circuito Artesanal de los Comechingones, que reúne a todos los artistas de la comarca. Cerca de la villa está el arroyo Piedra Blanca, un microclima limpio y muy saludable.
Por otro lado, el paraje denominado Pasos Malos posee hoyas de baños naturales y una cascada.


Potrero de los Funes


Potrero de los Funes, sobre el lago homónimo, es un pueblo tranquilo, ideal para pasar unas vacaciones. El lago se recorre en bote o canoa y es apto para la pesca. Los alrededores serranos, con sus quebradas, valles y arroyos,  también invitan a realizar cabalgatas, trekking, mountain bike o simplemente contemplar el paisaje.

Esta localidad también es sede de espectáculos artísticos y ferias artesanales. Cerca de Potreros, el turismo aventura es posible en el Valle de Piedra, uno de los más altos de la zona.  Otras excursiones son la Quebrada de los Condores, el Salto (de agua) de la Moneda, el cerro de La India Dormida o la Quebrada del León Colgado.


Turismo Minero


Una alternativa turística diferente es visitar la mina de oro Buena Esperanza, en la localidad de La Carolina, situada a unos 80 kilómetros de la capital puntana. Para llegar hay que recorrer el bellísimo valle de Pancanta. Se organizan recorridos por el interior de los antiguos socavones, para apreciar los minerales de la corteza terrestre, estalagmitas y fallas geológicas.